Para concluir mi análisis de la crisis de los alimentos, hay que determinar como en toda crisis quiénes han ganado y perdido con ella y cómo pese a ser una posible oportunidad para el enriquecimiento de los agricultores de los países más pobres, esto no ha sido así.
En primer lugar, en la primera crisis, al mismo tiempo que se produjo el aumento en los precios de los alimentos se produjo una depreciación del dólar, produciéndose un efecto asimétrico en función del tipo de cambio. Países con una moneda fuerte respecto del dólar compensaron el aumento del precio con un tipo de cambio más favorable. Este sería el caso de la Unión Europea con el Euro (además de un proteccionismo de la agricultura a través de la PAC). Países con una moneda débil con respecto al dólar o anclada al dólar sufrieron un mayor impacto. En la actual, el dólar se ha revalorizado, ayudando a reducir el impacto sobre dichas economías.


